Pero al final, lo que menos importa es el origen.
- Lo tienes, lo has tenido y lo tendrás, agitas la mano y lo tienes a los dos segundos. Lo contrario es una pérdida del placer que el orgullo otorga - Esto lo decía con una singular sonrisa sarcástica que tanto lo caracterizaba y que, a la vez, tanto lastimaba a él.
- Pero no es tan fácil - Intentaba él rebatir, justificando la naturaleza humana en el estado más puro, crudo, auténtico, si se me pide una opinión - Lo de menos es como lo obtengas, lo que importa es la salvedad de daños, y tu has dañado mucho, aunque nadie lo sabe.
- En el silencio tengo mi salvación, en la ceguera tengo mi resguardo, en la sordera escondo mis triunfos, lo que sobra, es tu indescriptible orgullo de conocimiento. Eso no lo puedes detener, y esa, amigo, va a ser tu perdición. Yo por eso digo, "benditos sean los ignorantes".
- Benditos sean - Le respondió dándose la media vuelta para siempre.