lunes, 28 de junio de 2010

Injustificado


La descripción de los placeres es la mejor de las justificaciones para romper el silencio. Lo digo ahora que pienso es todas esas ocasiones en que éste mismo, el silencio, fue roto como consecuencia de un grito desesperado, desamparado. Sucede a diario. El señor aquel, víctima de la esclavización corporativa, trabaja sus horas y se va, cumple. Ni un poco más ni un poco menos. No dice que es infeliz porque sobra traer palabras al mundo de las cuales abundan en miles. Parir palabras gemelas es desperdicio semántico, lo afirmo. Al cumplir con lo que se le pide, no se siente aliviado, que ya sería mucho pedir, siente que pesa menos, se va más ligero y opta por contarle a alguien que ya no tiene peso adicional. El elegido (por fortuna o desgracia) puedo ser yo o puede ser quien lo acompañe en el autobús de regreso a casa. Las palabras que escucho de mala gana disimulada, son las mismas de la semana pasada. "El clima es genial pero prefiero cuando no hace tanto calor", "Ahora voy a cobrar antes, porque prefiero ser parte de la misma nómina que todos" , "Qué triste debe ser salir herido en una riña, pero triste en serio, eh". Si uno presta atención a lo que dice, puede notar que no hay nada de seriedad en lo que emite, sino pura basura descriptiva que sirve para aliviar un silencio que él cree me afecta, o una emisión que ya no puede contener, un placer, un disgusto. Lo que sea que lo haga sentirse medianamente mejor. A él le importa poco, a mi me importa menos, pero lo alivia. Mi indiferencia le llega sin dolor, casi como una obviedad, y se va, se aleja. Me deja con mi silencio, que me encanta, es mío y de nadie más. Repito, él ya se va, ya me deja pensar en paz.

jueves, 24 de junio de 2010

Escenario vacío


Podría ser que nuestras decisiones estén controladas, dirigidas. Que las palabras que salen de nuestra boca sean pura prescripción médica, y que nos ahogamos en nuestro mar de incongruencia una vez que nos vemos reflejados en la política, la religión, en cada uno de los sobrantes civiles. Podemos inferir eso y algo más. Podemos decir que esa mano-que-mece-la-cuna lleva un nombre de cinco letras y recibe plegarias inmerecidas cada séptimo día ¿Y después qué? ¿Nos va a llevar a dormir? ¿Nos va a cuidar de nuestras propias imperfecciones? ¿Va a renombrar lo correcto e incorrecto? No lo creo. Posiblemente se burle de nosotros, si puede. Y puede.

El teatro éste parece llenarse de público cada vez con mayor frecuencia. Creciendo en audiencia y decreciendo de protagonistas. Lo cual es bueno, ideal. La multitud se pasa de un bando a otro, cruza el escenario para acomodarse en la butaca evadiendo el telón. Uno preferiría que la velocidad se multiplicase porque no hay tiempo que perder cuando se ha perdido todo lo demás. Y algunos desiertos de alma, desde la parte trasera, podemos todavía reírnos un poco más, porque el script, ése es hecho y revisado. Hasta pasado de moda.

sábado, 19 de junio de 2010

Escritor


Esto de escribir es arte fino, de cuidado. Algunos lo hacen toda su vida sin alcanzar las ventas o atención que quisieran, otros lo hacen y obtienen la mejor de las autosatisfacciones; y de eso último, es del espacio milagroso de donde surgen lo verdaderos talentos. Los primeros deberíamos guardar silencio y observar. Observar bien.

De José Saramago hay mucho que decir pero poco que valga la pena. ¿Cómo escribir acerca de un gran escritor? Sea él quien hable como siempre lo ha hecho, y yo, expongo algo de lo mucho con que él me ha marcado:

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"Hay momentos así en la vida: se descubre inesperadamente que la perfección existe, que es también ella que viaja en el tiempo, vacía, transparente, luminosa y que a veces (raras veces) viene en nuestra dirección, nos rodea durante breves instantes y continúa hacia otras parajes y otras gentes."
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"Resulta mucho más fácil educar a los pueblos para la guerra que para la paz. Para educar en el espíritu bélico basta con apelar a los más bajos instintos. Educar para la paz implica enseñar a reconocer al otro, a escuchar sus argumentos, a entender sus limitaciones, a negociar con él, a llegar a acuerdos. Esa dificultad explica que los pacifistas nunca cuenten con la fuerza suficiente para ganar… las guerras."
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"Empezar a leer fue para mí como entrar en un bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles, todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los demás. No, cada libro en que entraba lo tomaba como algo único."
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"Todos los diccionarios juntos no contienen ni la mitad de los términos que necesitaríamos para entendernos unos a otros."
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"Esta palabra esperanza, con mayúscula o sin ella, lo mejor que podemos hacer con ella es tacharla de nuestro vocabulario. Solo los exiliados y los desterrados que se han conformado con el destierro y el exilio la pueden usar, a falta de mejor. Les da consuelo y alivio. Los que no se resignan tienen otra palabra más enérgica: voluntad."
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"Aparte de la conversación de las mujeres, son los sueños los que sostienen al mundo en su órbita. Pero son también los sueños los que le ponen una corona de lunas, por eso el cielo es el resplandor que hay dentro de la cabeza de los hombres, si no es la cabeza de los hombres el própio y único cielo."
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Para más información y escritos, letras, palabras, ideas, posturas y sueños: Otros Cuadernos de Saramago. Y por lo demás, me queda decir que espero que escriban los que sepan, y que lean los que quieran. Descanse en paz José de Sousa Saramago.


viernes, 18 de junio de 2010

Saramago




(16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010)




"Nuestra única defensa contra la muerte, es el amor"






miércoles, 9 de junio de 2010

Triunfos ambos


Es curiosa la interpretación de las glorias, porque a algunos les basta confirmar que el triunfo en un partido de futbol ha sucedido, para encubrirse en ella. Otros prefieren el tumulto electoral para demostrar que han podido alcanzar cierta superioridad, esa que todos en algún punto necesitamos. Los hay muchos de unos y demasiados de los otros. Si me preguntan, me parece tan vacua justificación una como la otra, la diferencia es que en la primera el vacío del triunfo viene a encubrir un alcance de patriotismo que siempre es necesario, aunque igual de burdo; el otro, por consecuencia, viene a encubrir cierto aire de malicia. La parte sucia, nefasta que todos tenemos.

lunes, 7 de junio de 2010

Sociedad inexistente


Es desdeñoso imaginar una sociedad carente de corrupción e intolerancia, es casi un mito ausente por completo de realidad imaginar nuestro mundo como una armonía coherente. Es irreal imaginarnos como hermanos entendiéndonos e intercambiando opiniones y dictámenes de juicio como si nos comprendiéramos a las mil maravillas. ¿A qué viene entonces esa oleada insaciable de optimismo que en forma de agrupaciones pretenden empujar ideologías para concientizar lo que no tiene conciencia, no tiene solución?. Mil pretextos se me vienen a la cabeza. Nos queda la esperanza, eso si, y de eso estamos construidos los seres humanos. La comparamos y la idealizamos, nos regodeamos en ella cada vez que se puede, como si nuestro objeto favorito fuera. De SOCIEDAD estamos hablando, y el problema no me parece que sea la definición, sino el concepto.