viernes, 27 de agosto de 2010

martes, 24 de agosto de 2010

Before You Were Young


Después de esto ya no hay nada, y después de nada quedas tú.

La pausa antes de acomodarse en la cama es la propia que, en otro tiempo, se usara para despedirse de ella, un beso tierno, una pausa atenta, un robo al tiempo. Ahora es pausa y vacío, pausa y nada. Los pensamientos son otro tema, porque ahora, en el camino, el cerebro se niega a hacer frente a la realidad, ahora mira hacía los cuadros, hacia las imágenes, hacia las cacerolas y los platos que eran sus herramientas. Y de esto se dice que, propio de la vejez, se queda mirando la nada, pero la nada es nada, y después de la nada queda ella, y siempre va a quedar ella. No es fácil, ochenta y tres años. Sesenta y dos de los cuales compartieron, y después ¿qué queda cuando un buen día el corazón deja de latir y el cerebro de pensar? Nostalgia, dolor, pesadumbre, costumbre, tradición, lágrimas y el vano intento de vivir a pesar de no tener la mitad del cuerpo requerida para hacerlo.

El silencio lo escucha y al silencio le habla, se despide tres veces, observa la habitación y con la bruma en los ojos levanta las sábanas hasta cubrir su endeble cuerpo solitario, con ganas de abrazar pero sin cuerpo a quien hacerlo. En su búsqueda sin reparo, con el sonoro fracaso emitiendo una vibración latente en sus oídos, pretende dormirse. Y si dios existe como se nos ha narrado, va a tener en cuenta lo anterior. Va él a cerrar los ojos para no volverlos a abrir, y así, en silencio y a ciegas, en un mundo que todavía no estamos preparados para entender, la va a volver a ver, como antes. Como siempre debió ser siempre.


Basado en la canción Before You Were Young, por Travis.

jueves, 19 de agosto de 2010

Carencia de inteligencia



Son estúpidos.

¿O será acaso que son más listos que todos nosotros?

El gobierno de Estados Unidos avisa esta semana del abandono de la Misión Irak, que por tantos años soportaron con endebles argumentos y muy poco sólidas premisas, pero soportadas al fin por el jefe de gobierno del país más poderoso del mundo (sic). Recuerdo como ellos mismos se justificaban como nación argumentando la búsqueda de la seguridad nacional (que llegó nunca) y meciéndose en sus glorias como si del control del mundo estuvieran debatiendo. Recuerdo de manera particular la celebración. Era patético.

Años después, con nuevas premisas, con nuevas justificaciones y con una nueva y desgastada ideología que ya nadie les cree (excepto ellos mismos), los héroes del mundo anuncian con elegancia que ahora van en otra dirección, que ya no interesa la guerra en Irak. Y yo pienso, lo digo antes de que se me vaya la idea, que dejando al margen los cuerpos inertes e indefensos, indefendibles también, que la guerra dejó, mucha gracia me causa verlos, celebrando eufóricos otra vez, de idéntica manera que cuando todo empezó, ahora por las razones opuestas, ahora por el abandono de las tropas. Vamos, no hagamos surcos en la niebla, son estúpidos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Reves/Yo Soy



Supongo que era miedo.

Ese tipo de situaciones me suceden cuando estoy frente a algo que no conozco. De inmediato sugiero que no es miedo, es emoción, pero entre una idea y otra, estoy casi convencido de que es lo primero. El respeto en esta cuestión también juega. Porque lo conozco desde hace años, sé de su grandeza y por supuesto que las referencias colaterales apuntaban, desde hace mucho tiempo, hacia algo grande, hacia una hazaña. En cuanto al contenido, tiene pasajes que remarcan la grandeza; ellos dejaron la deriva y finalmente quedaron en la medianía, entre la dulzura pop, sin alcanzarla, y ese fantástico encanto que sabe a enjuague autóctono que imprimían en sus anteriores publicaciones. Es el punto medio, la cumbre alta, la mejor distancia, el zenit.

No puedo arrepentirme de haber tardado en darle una oportunidad. Soy un creyente de que a cada quien le llega su momento, en el momento justo, y, sin comparaciones, hay que saber respetar eso, porque después la celebración es mucho más meritoria. Meritoria como lo es lo que escucho en este instante, que lo vale, que lo merece.

Reves/Yo Soy, es posiblemente la cumbre incomprensible del pop mexicano. Que no es mucho, pero tampoco es poco.

jueves, 12 de agosto de 2010

De la música y sus consecuencias



A veces no encuentro la inspiración para dejar tendidas palabras, línea sobre línea, consecuentando y soportando una idea, a veces tan insípida como efímera e intrascendente. Basta entonces que algunas tonadas emitan sonidos secuenciales para sentirme un poco mejor, que tal o cual canción recuerde que alguna vez alguien sí tuvo el talento suficiente para hacer vibrar a quien escucha, quizá sin la mínima intención de hacerlo. No me considero especial por haber hecho algo, pero me sobran ánimos para sentirme especial para haber sentido eso mismo de una forma que nadie más, ni en el mismo lugar ni en el mismo momento, y eso es inigualable. Incluso pesa más. De ataduras breves nos libramos y de instantes de gloria nos hacemos, construimos lo que creemos según nuestras experiencias y, sobra decir, es mejor con un sonido de fondo que nos acompañe. Es el auténtico robo de la estética para nuestra obra personal, tomando el mutismo como lienzo.

Incluso entonces, señalando la carencia de inspiración como excusa, se despiden ideas a cualquier parte. Como esto que sale ahora, o como aquello que se escribió antes. No hay nada que la música no pueda curar. Nada.

sábado, 7 de agosto de 2010

158



Pero al final, lo que menos importa es el origen.

- Lo tienes, lo has tenido y lo tendrás, agitas la mano y lo tienes a los dos segundos. Lo contrario es una pérdida del placer que el orgullo otorga - Esto lo decía con una singular sonrisa sarcástica que tanto lo caracterizaba y que, a la vez, tanto lastimaba a él.

- Pero no es tan fácil - Intentaba él rebatir, justificando la naturaleza humana en el estado más puro, crudo, auténtico, si se me pide una opinión - Lo de menos es como lo obtengas, lo que importa es la salvedad de daños, y tu has dañado mucho, aunque nadie lo sabe.

- En el silencio tengo mi salvación, en la ceguera tengo mi resguardo, en la sordera escondo mis triunfos, lo que sobra, es tu indescriptible orgullo de conocimiento. Eso no lo puedes detener, y esa, amigo, va a ser tu perdición. Yo por eso digo, "benditos sean los ignorantes".

- Benditos sean - Le respondió dándose la media vuelta para siempre.