viernes, 27 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
Before You Were Young
Después de esto ya no hay nada, y después de nada quedas tú.
La pausa antes de acomodarse en la cama es la propia que, en otro tiempo, se usara para despedirse de ella, un beso tierno, una pausa atenta, un robo al tiempo. Ahora es pausa y vacío, pausa y nada. Los pensamientos son otro tema, porque ahora, en el camino, el cerebro se niega a hacer frente a la realidad, ahora mira hacía los cuadros, hacia las imágenes, hacia las cacerolas y los platos que eran sus herramientas. Y de esto se dice que, propio de la vejez, se queda mirando la nada, pero la nada es nada, y después de la nada queda ella, y siempre va a quedar ella. No es fácil, ochenta y tres años. Sesenta y dos de los cuales compartieron, y después ¿qué queda cuando un buen día el corazón deja de latir y el cerebro de pensar? Nostalgia, dolor, pesadumbre, costumbre, tradición, lágrimas y el vano intento de vivir a pesar de no tener la mitad del cuerpo requerida para hacerlo.
El silencio lo escucha y al silencio le habla, se despide tres veces, observa la habitación y con la bruma en los ojos levanta las sábanas hasta cubrir su endeble cuerpo solitario, con ganas de abrazar pero sin cuerpo a quien hacerlo. En su búsqueda sin reparo, con el sonoro fracaso emitiendo una vibración latente en sus oídos, pretende dormirse. Y si dios existe como se nos ha narrado, va a tener en cuenta lo anterior. Va él a cerrar los ojos para no volverlos a abrir, y así, en silencio y a ciegas, en un mundo que todavía no estamos preparados para entender, la va a volver a ver, como antes. Como siempre debió ser siempre.
Basado en la canción Before You Were Young, por Travis.