Son estúpidos.
¿O será acaso que son más listos que todos nosotros?
El gobierno de Estados Unidos avisa esta semana del abandono de la Misión Irak, que por tantos años soportaron con endebles argumentos y muy poco sólidas premisas, pero soportadas al fin por el jefe de gobierno del país más poderoso del mundo (sic). Recuerdo como ellos mismos se justificaban como nación argumentando la búsqueda de la seguridad nacional (que llegó nunca) y meciéndose en sus glorias como si del control del mundo estuvieran debatiendo. Recuerdo de manera particular la celebración. Era patético.
Años después, con nuevas premisas, con nuevas justificaciones y con una nueva y desgastada ideología que ya nadie les cree (excepto ellos mismos), los héroes del mundo anuncian con elegancia que ahora van en otra dirección, que ya no interesa la guerra en Irak. Y yo pienso, lo digo antes de que se me vaya la idea, que dejando al margen los cuerpos inertes e indefensos, indefendibles también, que la guerra dejó, mucha gracia me causa verlos, celebrando eufóricos otra vez, de idéntica manera que cuando todo empezó, ahora por las razones opuestas, ahora por el abandono de las tropas. Vamos, no hagamos surcos en la niebla, son estúpidos.