Antes solía haber un poco de misterio y de esfuerzo en adivinar y descifrar qué es lo que piensa la gente. Hoy es muy sencillo saber lo que piensan todos, muy burdo, vacío. Tanto lo que pretendemos como lo que sentimos. Es muy sencillo; me parece peligrosamente sencillo.
viernes, 29 de octubre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
Se dice
Somos tan diferentes y a la vez tan parecidos, que alguna complicidad superior debió haber trazado este plan.
martes, 26 de octubre de 2010
Remesas

La inmortalidad se convierte en una superstición si flotamos sobre lo que no entendemos, ni pretendemos entender. La lógica se vuelve un hierro maleable, si el ego domina cada pensamiento que poseemos. La humildad se disipa en vapor si retractamos cada acto con su respectiva justificación en silencio. La imagen se vuelve sonido, si omitimos la atención que merece, que requiere. El amor se vuelve costumbre, si pactamos promesas que no merecemos y además, las entregamos. El texto se vuelve basura, si quien escribe escribe por escribir.
jueves, 21 de octubre de 2010
Lo que me incomoda
Son los impuestos. Eso es lo que me pone mal, saber que de alguna forma mi vida está atada a una serie numérica sin sentido fundamentada a una línea inequívoca de letras con menos sentido aún, a la que apodamos ley. Después vienen las corporaciones y sus atributos, las obligaciones, las pertenencias, las adjudicaciones. No puedo dejar de nombrar a los Engreídos, que caminan de la mano de todo esto. Se sabe más porque se sabe menos, y menos es más. Hasta pronto creencias, nos vemos, ya no existen.
En medio de todo esto, hay que sobrevivir, y hacerlo con una sonrisa en la cara, dicen. La sonrisa se va a viene y seguimos estáticos en el mismo pantano.
No, no son los impuestos, naturalmente es algo más. Es la imperecedera idea de que seguimos caminando apoyados en algo que no existe.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Still Ill

La enfermedad, como todo, es relativa. Empiezo a convencerme de que hay más de ellas que las que hemos contado ya y de las que aparecen en los libros. Algunas van a seguir apareciendo para cumplir con su papel exterminador en las calles. Y nos lo merecemos. Existen algunos curanderos improvisados que aparecen a ratos para desearnos la mejor de las suertes. Cómicos involuntarios de la escena actual. Y si de pronto toman un micrófono y una guitarra para hacer olvidar, ¿quienes somos nosotros para hacerlos menos? Ya ellos se han encargado de eso. Mientras tanto, y con orgullo, seguimos enfermos.
viernes, 15 de octubre de 2010
Capacidad por los suelos
¿Cuánto podré resistir? ¿Hasta donde aguantará mi cuerpo? ¿Hasta cuánto mi mente? ¿Existe en realidad la elipsis de resistencia? ¿Intentaré algún día de nuevo poner a prueba mi resilencia? Mis capacidad, debilidades, habilidades, ¿podré algún día encasillarlas como una estadística imperecedera? Me gustaría. Me gustaría todo eso, me gustaría sentirme menos humano para ver que tan humano puedo llegar a ser.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Siempre el segundo

Fue el segundo de ellos. Fue el segundo de los mineros atrapados el que demostró en verdad el impulso contenido que llevaban todos dentro de sí. Un grito de júbilo expresado hacia la multitud y una multitud de abrazos repartidos entre el presidente sus jefes y sus familiares, que para todos hay. Eso y un poco más, fueron el símbolo de la libertad, y es ahí cuando me pregunto que sucede con nosotros, que frente a una pantalla reflejante, y no una roca impenetrable, nos aislamos cada vez más, olvidándonos del júbilo de salir y de vivir.
En mi vida y a mi generación no le tocó presenciar la llegada del hombre a la luna, y quizá esto no sea como aquello, pero en aproximaciones, la emoción que ésto trajo supongo se asemeja en algo. En emoción, al menos en eso si. Y también en atención, por eso mi interés y gusto.
Y lo de Mario Sepúlveda ahí queda. El segundo en salir, para quien opina que ser segundo es siempre perder.
jueves, 7 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
La búsqueda de la felicidad
Está bien. Sigfrido se ganó la lotería por segunda vez en su vida. Esta vez por una cantidad abominable, por una de esas que tiene tantos ceros que debería uno expresarse hacia ellas en plural. Sigfrido, de clase media baja, camina a casa y no hay quien le quite la sonrisa de la cara. Ni prestada ni robada. La primera vez que la había ganado, la felicidad le había tardado tres días, pero en aquella ocasión los tres ceros del premio ameritaban los tres días de sonrisa, ¿cómo hacerle ahora que la sonrisa no alcanza ni estirándola?
Y nos ponemos semánticos ahora, porque es notable como, en esta situación, podríamos sustituir la palabra dinero por la palabra felicidad y vicecersa. Alguna vez ha pasado, a Sigfrido, que la felicidad la expresa y entiende con otras letras, con otras imágenes: trofeos, zapatos, atuendos, viajes, dinero, dinero, dinero. Pero esa noche, antes de dormir y descubrir que los números que él creía eran los ganadores (y no lo eran), no olvidó pasar a poner a dormir a su hijo, dar un beso de buenas noches y cantar como sólo él le canta, en una demostración intacta de pureza. La imagen de la felicidad verdadera se postraba en su mente. Qué confundido estaba.
Yo lo veo claro. Es cuestión de chantajearnos, porque no podemos tener la felicidad siempre, pero podemos construir la felicidad que nos conviene.
lunes, 4 de octubre de 2010
Contaminación Social
Contaminados estamos. Contaminados de la novedad, de la diferencia, del ser-el-más-raro, de hacer la diferencia. Popularidad sobre ruedas. ¿Hacia donde se dirige la gente, cuando deciden ser diferentes?. Ha sucedido y está sucediendo cada vez más, que entre más gente trata de ser diferente, más parecidos, por lo mismo, somos unos a otros. ¿Cuál es el objetivo?
¿Es que no se han dado cuenta de que para no ser como todo, como todos, basta regresar a lo básico? A lo común. Y así es como termina mi crítica social a lo obvio.
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