Y puede suceder, por supuesto, porque es un hecho que la gente prefiere hablar que escuchar. ¿Cuál es el objetivo de este acto de antimodestia? Creo y sostengo aquí mismo y ahora, que guardar silencio y escuchar, aprovechar el poco tiempo que este o aquel personaje tiene para dedicarnos es provecho puro, es desperdicio andar con los ojos y oídos en otra parte, lo otro viene con una significación pura. Y ahí estamos, antes o después de entender, que tenemos a una persona con una valor verbal innegable, y lo callamos, y le pedimos que guarde silencio porque-tenemos-mucho-que-presumir con nuestra agraciada actividad cotidiana que sólo importa a quien de verdad importa, digo, para eso y otras pocas actividades deben servir los espejos; y después todavía le pedimos que opine sobre lo nuestro, sobre lo que sabemos ¿Qué hay de lo que podemos aprender de él o ella? Lo seguimos y seguiremos desperdiciando hasta que aprendemos a ponernos vendas en los ojos y candados en las bocas, voluntariamente por supuesto.