viernes, 26 de marzo de 2010

Es resurrección



Digo, y ellos dicen, pueden decirlo, que las miradas significan poco. Y pueden afirmarlo por desconocimiento de causa, o lo opuesto, no me importa. Me siento, y te siento, resiento lo pasado, el futuro es lo que cuenta, no importa que las gotas de lluvia caigan violentas, es igual un caudal de terciopelo que navega en el desconocimiento, bendita ignorancia que alberga hoy nuestros sueños. Quiero estar, quiero sentir. Quiero mirar y que me mires.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Neoliberalismo


La libertad está sobrevalorada. Libertad en estos tiempos puesta en bocas, letras y dedos de aquellos que afirman que la libertad de expresión es válida, es, líneas más líneas menos, una absoluta nulidad, una casi paradoja del simplismo que nos rodea. Libertad de expresión, libertad de pensamiento, libertad de acción, son fonemas obsoletos abandonados por los más lentos caminantes hacía el futuro. No merecen ser bandera de nadie ni mucho menos pronunciación elevada. Discreto susurro, eso te lo creo, lo entiendo. Chiste de mesa en cantina.

Cuando ahora referimos la libertad, debemos arreciar el entusiasmo en segmentos diminutos, en porciones olvidadas, en proporciones ínfimas. Es que, ¿Quien en estos días puede perderse de la libertad de decir lo que quiere, de pensar lo que se le antoje o de arremeter contra lo que, mentalmente, le dé la gana? Un esclavo, posiblemente. Por el contrario, a veces las cosas más pequeñas son las que más pesan ¿Quien puede ir a donde quiera sin ser llamado disidente por no seguir a una obvia mayoría? ¿Quien puede desear adquirir algo sin temor a que la inflación no haya desbaratado sus pretensiones? Y más importante ¿Quien puede exponer sus sentimientos sin saberse o pensarse parte de una conspiración intrigada contra sus propios pensamientos por cualquiera de las personas que se dicen de su confianza? Cómo brilla esa libertad.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Protagonismo


¿Qué pasaría si fuéramos menos protagónicos? Porque lo somos, sacando las manos del fuego, somos tan ególatras que las más de las veces nos importa poco lo mucho que alguien desea hablar, y entonces no somos capaces de dejar de lado lo poco importante que para el Otro es lo Uno y casi le decimos "Guarda silencio, es más importante lo que está en mi mente que en la tuya". Y a quien le importa ahora. Y graciosos que somos los que nos decimos seres humanos porque vamos más allá, a veces asumimos que tal o cual persona o acto o actividad hace piensa o sucede porque a cuenta nuestra debió ocurrir, "ah, mira como actúa Aquel, lo hace para que yo me sienta mal, estoy seguro". Si tomáramos más a consideración la proyección real entre el tamaño del universo y el tamaño que tenemos entre la punta de los dedos del pie y el último cabello despeinado en la cabeza, deberíamos ser capaces de reconocer lo poco importante que para uno es lo que le sucede al otro. Analogía pura. ¿Cual es la diferencia? El protagonismo. Que alguien le diga al rey que su reinado se ha caído.

Y bueno, esta es sólo una opinión subjetiva, desproporcionada, indirecta, pero propia, sin el protagonismo, seguramente seríamos un poco más humanos.

No tiemblan las sábanas


Discreción.
(Del lat. discretĭo, -ōnis).

1. f. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar.
2. f. Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad.
3. f. Reserva, prudencia, circunspección.

En estos días del fin de los tiempos es muy dado emitir juicios a favor de uno u otro bando. Entiéndase partido político o simple derechismo o izquierdismo. Como consecuencia de los temblores lamentables en Chile, a quien no han conmocionado, pregunto, quien no tiene una opinión al menos silenciosa al respecto, todos; nadie parece ser capaz de guardarse esas opiniones para una mejor ocasión (eso si la hay). Y entre caminar de un lado o de otro, (para hacerse notar, supongo yo) la policía chilena ha sido puesta en entredicho, lo mismo la gente saqueadora que ha aprovechado el caos para sus causas personales y mucho más aquel gobierno incierto cuyos aciertos ahora pasan a la página de atrás. De ésas y éstas palabras están llenas las mesas de comida, las oficinas y las escuelas en debate. ¿Y para qué?

Si me preguntan, prefiero el silencio al desatino, mil veces. No sentí el temblor, no viví la consecuencia, en mi habitación no hubo pánico. Lo vi todo por la televisión con el control remoto en la mano, como muchos. Habrá que vivir de otra forma.

lunes, 1 de marzo de 2010