miércoles, 3 de marzo de 2010

Protagonismo


¿Qué pasaría si fuéramos menos protagónicos? Porque lo somos, sacando las manos del fuego, somos tan ególatras que las más de las veces nos importa poco lo mucho que alguien desea hablar, y entonces no somos capaces de dejar de lado lo poco importante que para el Otro es lo Uno y casi le decimos "Guarda silencio, es más importante lo que está en mi mente que en la tuya". Y a quien le importa ahora. Y graciosos que somos los que nos decimos seres humanos porque vamos más allá, a veces asumimos que tal o cual persona o acto o actividad hace piensa o sucede porque a cuenta nuestra debió ocurrir, "ah, mira como actúa Aquel, lo hace para que yo me sienta mal, estoy seguro". Si tomáramos más a consideración la proyección real entre el tamaño del universo y el tamaño que tenemos entre la punta de los dedos del pie y el último cabello despeinado en la cabeza, deberíamos ser capaces de reconocer lo poco importante que para uno es lo que le sucede al otro. Analogía pura. ¿Cual es la diferencia? El protagonismo. Que alguien le diga al rey que su reinado se ha caído.

Y bueno, esta es sólo una opinión subjetiva, desproporcionada, indirecta, pero propia, sin el protagonismo, seguramente seríamos un poco más humanos.