Cosas que aparecen, que van y vienen. No dicen nada, lo dicen todo. Apagas la luz e inicias otra vez. Sigues sentado en el mismo vaso de cristal, retornaste a lo mismo: eres un insecto diminuto, apocalíptico.
Democracia no puede ser elegir al menos peor de un puñado. Como sociedad, no nos podemos permitir eso. De ser así, preferiría vivir la omisión, la ausencia del concepto, que para el caso, es menos peor.