sábado, 11 de diciembre de 2010

The Social Network



"No tengo "Facebook". Reconozco que puede ser una herramienta muy útil para el que lo emplee sabiamente, pero creo que el uso extendido de esta herramienta dista mucho de serlo. Me gusta mi privacidad, creo que bastante controlados estamos ya, para encima someternos voluntariamente y regalar nuestra vida cotidiana y nuestros gustos para estudios de mercado, comprobaciones diversas por parte de las empresas (casi la mitad de éstas reconoce consultarlo a la hora de decidir si contratar o no a alguien para comprobar si su estilo de vida se adecua al "perfil demandado", incluso antes de considerar el currículum vitae) y demás tropelías por parte de entidades vigilantes, tanto privadas como estatales; aparte de que no me gusta nada que devalúe tan alegremente la palabra "amigo", demasiado importante como para ser utilizada a la ligera. “¡Pero así contactas con gente que hace tiempo que no ves!” Si hace tiempo que no los veo, créeme, por algo será… "




"No me gustan las modas. No me gustan las tendencias que marcan el estilo de vivir, vestir, hablar, actuar dentro de las sociedades. No me gusta chatear. No me gusta el Facebook, ni ninguna red social del mundo. No me gustaba que mi querido David Fincher hiciese una película sobre el fenómeno de moda a nivel mundial. No me gusta la imagen de héroes que se le da a niños americanos de 17 años que hablan con ese desparpajo y chulería en una reunión con magnates de la informática. Está todo un poco exagerado. Se nos intenta hacer creer que los creadores de Napster y de Facebook han llegado a ser multimillonarios y mundialmente conocidos por impresionar a una chica. Y no es así del todo.

Sin embargo he de decir que la película se salva por un buen guión y por centrarse en otra serie de valores, nada virtuales, como son la amistad, la integridad, la pérdida de la inocencia, y del amor. De cómo un chavalillo que es más raro que un perro verde cambia a su único amigo y apoyo confidente de la universidad por quinientos millones de amigos virtuales a los que ni conoce. Porque no nos engañemos. Sabemos que Margarita López (amiga de Facebook) es Guatemalteca, tiene 24 años, estudia filología española, está soltera, le gusta la música y los libros y pasear por el parque en primavera. Pero nada de eso sirve para crear una amistad. No sabemos casi nada de ella. El contacto físico, la palabra hablada, las anécdotas contadas durante un café o una cerveza, las confidencias contadas en una noche donde se han tomado unas copas de más, el pedirle un favor y que te lo conceda... Todo eso es fomentar y crear una amistad. Con el tiempo. No chateando. De ahí que me parece que Fincher ha querido hacer esta película, no para encumbrar al creador de Facebook, si no para hablar de las carencias de ciertas personas a relacionarse en el mundo real.

Estoy yendo a un gimnasio todas las mañanas y me sorprende que al no conocer a nadie personalmente, nadie se saluda, no se dan los buenos días al entrar o salir del vestuario. Probablemente, si me abriese una cuenta en Facebook, muchos de ellos podrían ser mis "amigos". Así, cuando alguien me preguntase por la calle de qué conozco a aquel tipo, podría decirle: va al mismo gimnasio que yo y es mi amigo en Facebook, pero aún no hemos cruzado una sola palabra más. Triste."